Ella ya lo sabía, pero escucharlo de la boca de su propio hijo de cinco años abrió una nueva dimensión en su mente, y sintió que se le encogía el corazón en el pecho.
Se acercó un poco más a la pantalla, y la vio. No hacía falta confirmaciones; sin embargo, le entregó a Evander a Kane y se puso manos a la obra. Tomó una buena captura, sacó una foto de su madre y procedió a comparar los rasgos con un programa de análisis facial forense que desarrolló en el pasado como parte de un proyecto del Gr