El miedo se regó por todas partes al escuchar a la muchacha, y los chillidos de la gente en la entrada precedieron una carrera rápida.
Brianna tomó la silla de ruedas de Kane y lo llevó a un costado, protegiéndose del frente y mirando en dirección al auto, donde Nino ya estaba dispuesto con Evie y Evan, resguardándose los tres a un costado del auto, ocultos.
—¿Qué demonios? Nia…
A Kane le faltaron las palabras y miró por el costado al horizonte; sin embargo, era de noche en la ciudad.
Brianna s