Una bruma fría descendió sobre el salón, y Kane deseó poder caminar de una vez para acercarse y moler a golpes al desgraciado de Ezra Hunt. ¿Cómo se le ocurría a ese malparido golpear a su esposa?
Sin embargo, enseguida tuvo que concentrarse en un Evan que se tensó y quiso escapársele de los brazos.
—¡Suéltame, Kane! ¡Suéltame! ¡Le voy a pegar! ¡Nadie toca a mi mami! ¡Mi mami es sagrada!
Se revolvió, pero el mayor consiguió contenerlo, y luego, bueno, luego algo más atrajo la atención de todos.