Y el día había llegado.
Evie tenía los ojos abiertos de par en par mientras miraba a su hijo con una taza de café a mitad de camino de su boca.
—¡¿Cómo?! ¡¿Cómo es que te van a operar y…?! ¡¿Cuándo ocurrió todo esto?!
Ella pasó su atención de Kane a Brianna, que se encontraba sentada junto a su esposo, en el sillón.
La muchacha esbozó una sonrisa ligera.
—Es una historia complicada —murmuró.
—Bri conoce a un doctor que está dispuesto a operarme, ma —anunció el muchacho, incapaz de controlar el