GEMA
Creo que nunca he dormido tanto en mi vida.
Mi cuerpo aún lucha contra el Acónito, pero gracias a los cuidados y al tratamiento de Teresa (la sanadora), me siento mucho mejor.
Sigo en la cama, débil, porque mi sistema inmunológico todavía combate los efectos del veneno y, además, la herida que me dejó no se cura con la rapidez habitual de las regeneraciones de los cambiaformas.
Bueno, incluso se curan más lentas que las humanas…
Me llevo la mano al pecho, tocando con cuidado la z