CAPÍTULO 30: TÚ NO...
GEMA
El aire de la noche se cuela por las ventanas del pequeño dormitorio, agitando suavemente mi cabello aún húmedo por la ducha. Me acerco para cerrarlas y, después, termino de secarme el pelo con la toalla.
El entrenamiento me ha dejado el cuerpo dolorido, pero es justo lo que necesito para calmar la mente.
No puedo dejar de pensar en Kael y en esa bruja, Katrina. Desde que los vi juntos, algo en mí no deja de dar vueltas. Nunca había considerado la posibilidad de que una bruja pudiera esta