La noche cayó sobre la Villa Tulipanes con una elegancia silenciosa, envolviendo los jardines y los enormes ventanales en un manto oscuro que hacía resaltar las luces cálidas del interior. Mientras Loren permanecía en el tercer piso, la casa había cambiado por completo de ritmo. El personal se desplazaba con discreción por los pasillos, las copas de cristal brillaban sobre las mesas del salón y el murmullo de varias voces masculinas comenzaba a llenar la planta baja. Damian había preparado aqu