La cena avanzó entre conversaciones cuidadosamente escogidas, copas que se alzaban con elegancia y comentarios que, aunque parecían inocentes, obligaban a Loren y Damian a interpretar el papel de una pareja enamorada con una naturalidad que ninguno de los dos sentía. La mesa estaba iluminada por la cálida luz de las lámparas y las velas, mientras los invitados de David e Isidora Harts hablaban sobre política, negocios y los acontecimientos sociales de las últimas semanas. Loren permanecía senta