—Buenos días, Matthew —saludó la madre—. ¿Cómo estás?
—¿Cómo podría estar si mi hermano trajo de regreso a mi ex esposa sin previo aviso y con mis hijos presentes? —soltó Matthew y tomó asiento en una de las cómodas sillas empresariales—. No te creí capaz de algo así, Renaud.
—Vamos, Matthew, somos adultos… —sonrió el aludido—. Necesitaba a una joven aventurera para la marca deportiva y…
—Renata no levanta una pesa ni para moverla de lugar, por favor —interrumpió Nathan—. Todos sabemos eso.
—Oh