Lisa las recibió con una sonrisa triste. Agradeció el capuchino que le entregó Celine y ni se paró a preguntar a Alessia si era seguro beberlo, sólo lo hizo.
—Matthew ya sabe —suspiró Lisa—. No creo que encontremos algo más para antes del fin de año y eso significará…
—Entiendo —musitó Alessia—. ¿Sabes si Matthew está en su oficina? No responde los mensajes ni las llamadas.
—No, lo lamento.
Alessia asintió.
—Intentaré buscar algo más —dijo Celine y tomó asiento en si diminuto escritorio del rin