Matthew aguardó pacientemente a que sus padres saludaran a los primeros invitados que se acercaron. Intentaba mantenerse tranquilo, aunque percibía también la inquietud de Alessia por su mano que temblaba un poco.
—Estas galletas están asquerosas —dijo Joanne luego de escupir una porción una servilleta—. Las hizo Celine, ¿o qué?
—Jo —reprendió Matthew.
Alessia sonrió.
Joanne suspiró y arrojó la servilleta de papel al basurero.
—No quiero saludar a la abuela, ¿tengo que hacerlo?
—Jo —repitió su