Para las ocho de la noche, Alessia, Matthew y Joanne ya habían recorrido los sitios más frecuentados por William; incluida la casa de sus padres quienes miraron con recelo a Matthew.
Alessia estaba demasiado angustiada como para reparar en que su jefe superaba por mucho a su ex esposo. No era sólo el físico, sino en lo profesional y su calidad de persona.
William nunca la habría apoyado así porque primero era él y después él.
—¿Por qué hace esto? —sollozó Alessia en el automóvil—. No entiendo.