Al subir podía notar que todo estaba muy silencioso. Mi padre subió la ventana del coche y la del chofer para que no pudiera escucharnos. Me miró fijamente, cuando iba a hablarle me volteo la cara de un bofetón. Me toqué la mejilla donde me había golpeado estaba completamente roja, intente frotarme el golpe para sacarme el escozor que me había generado la bofetada. Cuando al mirar para abajo mis leggins estaban manchados con unas pequeñas gotas color escarlata, me había salido sangre de la nari