Ava
Después de rogarle a Vladímir y poner todos mis encantos en la mesa, simplemente me rechaza; estoy totalmente enojada.
—Ja, ja, ja, perdiste tu toque, Ava —escucho la voz de Fabio burlándose de mí porque él vio todo—, pero me causó más risa cuando te arrojo al piso como costal de papas.
—Ya cierra tu puta boca, Fabio, que no es para nada gracioso; necesito tener más información sobre ese hombre, así que dame todo el informe que tienes de la investigación —lo regaño en todo de exigir.
Veo qu