Dante
Han pasado dos meses, mi madre no me habla después de saber la verdad y mi hermana me odia.
Pero eso no me importa ni un poco; durante estos dos meses sigo buscando Anabela, pero no la he encontrado.
Me daré por vencido; ella está muerta.
Comienzo a escuchar la música nupcial; eso me trae de nuevo a la realidad.
Estoy en el altar esperando a mi futura esposa; ella decidió el lugar donde quería que nos casáramos y tuvo que ser en la misma playa donde yo antes preparé todo.
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