Anabela
Estoy afuera de la cabaña y tengo calor. No me había dado cuenta que estaba aguantando la respiración.
Pero debo de admitir que, a pesar de que Dante me tratara así en mi primera vez, sí tenía ganas de estar con él de nuevo.
Lo que más me calentó fue sentir su enorme miembro en mi mano pequeña. Nunca pensé que la parte de un hombre se sintiera así.
Olvidé esos pensamientos, y me voy a la casa.
Llegó, y me voy directo a mi habitación; no quiero encontrarme con Dante, menos con su he