Anabela
Despierto, veo por la ventana que sigue lloviendo con un poco de nieve…
Este clima es muy diferente al de España. Siento el brazo de Vladímir en mi cintura.
Me comienzo a mover para verlo a la cara y se empieza a despertar. Poco a poco veo que abre sus hermosos ojos verdes.
—Estás despierta, amor —me dice.
—Si ya es de día, se ve por la ventana —le digo.
—En Rusia hay una temporada que las noches son blancas, o sea que no se pone el sol del todo, aunque ya sea muy tarde —me