ZAIRA
Todos creíamos que las cosas iban a mejorar cuando sacaran a Lars del coma inducido, pero él no despertó.
Esa fue quizá la primera vez en años que me aterraba tanto, porque al ver a mi niño, a mi hijo, supe que no estaba bien.
En la pasada semana no salió de la habitación ni un solo segundo. Todas las mañanas le hacía el aseo a Lars, y velaba su estado con celo.
Algo parecido pasaba con Astrid, pero ella salía por algunas horas a ver a Soren, su hijo, que seguía internado por el accidente