POV SEBASTIANO
El silencio en el almacén era pesado, roto únicamente por los quejidos de los hombres atados frente a mí. Mis nudillos ardían, manchados de sangre seca, pero no estaba satisfecho. Aún no habían dicho lo suficiente, y la paciencia no era precisamente mi mejor cualidad.
El sonido del teléfono interrumpió el silencio en el almacén. Mis nudillos estaban manchados de sangre, la camisa desordenada, y los gritos de los hombres frente a mí se mezclaban con el eco de mi respiración contro