CAPÍTULO 109

POV MIA

El tiempo perdió su significado.

No sabía cuánto llevaba en este cuarto. No sabía si era de día o de noche. Solo sabía que el dolor era lo único constante.

Mi rostro latía por los golpes. Mi labio estaba partido. Mi mejilla ardía. Pero eso no era nada.

El verdadero dolor estaba en mi pecho.

Mi bebé.

Lo protegí como pude, encorvándome, apretando los dientes con cada golpe, resistiendo, suplicando en silencio que aguantara.

Apreté los ojos con fuerza.

Sebastiano, por favor.

Por favor, ven
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