POV MARCO
Un día, solo había pasado un día y ya no podía más.
No sabía qué podría pasar en el día tres, pero de algo estaba seguro: nada bueno. Valentina era una tentación andante con esos diminutos trajes de baño, y a pesar de que a veces se ocultaba bajo una camisa, no era suficiente. Cada vez que la veía, sentía un torbellino de emociones que me desgarraban por dentro. Necesitaba tenerla lo más lejos posible, pero eso era imposible cuando éramos las dos únicas personas en esta maldita isla.