POV SEBASTIANO
La llamada se cortó.
El sonido del tono muerto perforó mis oídos, pero yo ya no estaba en control de mi cuerpo.
Ya no era humano.
Sentí mi corazón latir con una violencia que dolía, que amenazaba con destrozar mis costillas desde dentro. El teléfono resbaló de mi mano y chocó contra la pared, desarmándose en pedazos. Pero no me importó. Nada más importaba.
Mia.
La tenían.
La estaban lastimando.
Mis manos temblaban de pura furia contenida, de un odio tan puro y corrosivo que apena