(Narrado por Flávia)
El tribunal olía a café expreso y tensión.
Dos días de audiencia. Dos días revolviendo heridas antiguas, exponiendo cada cicatriz que Deivison había dejado en mí—en mi cuerpo, en mi mente, en mi historia.
Sí, ya habían pasado dos días, puesto que infelizmente, Deivison pagó a un excelente abogado que siempre apelaba y lograba descalificar a los testigos, por eso mismo, aun con el flagrante y tantas pruebas, todavía no se había dado el veredicto final. Pero yo no desistía, e