Flávia narrando
En aquel momento, mientras nuestras respiraciones se mezclaban con la suave brisa que entraba por la ventana, observé los ojos ámbar de Rafael a través del espejo. Él los posó sobre los míos, mirándome con un hambre intensa. Entonces sus manos apretaron mi cintura, girándome de frente hacia él. Sus iris estaban totalmente oscurecidos y brillaban con una mezcla de furia y deseo, como si aún procesara los celos de la fiesta. Sin aviso, sus palmas encontraron mis nalgas en una palm