¿Q-Qué?
Bianca y Palmer quedaron como piedra en el lugar, sus miradas cruzándose y luego mirando a cualquier otra parte mientras Leo saltaba triunfal, sin la más mínima intención de corregir a Carol.
Unas extrañas cosquillas hacían fiestas en sus estómagos. Siendo incapaces de mirarse a la cara, dejaron la institución, con Leo balanceándose contento entre sus cuerpos. Y vaya que eran una vista. Dos personas atractivas, extremadamente bien vestidos y sonrientes. La sonrisa de Liam, tan tímida y discreta como siempre, mientras las risas de Bianca hacían eco en el estacionamiento.
—¿Quién está listo para un poco de helado? —preguntó Liam a punto de encender el motor. Esperaba un grito emocionado de su hijo, pero no de la chica sentada a su lado.
Ante la mirada sorprendida, Bianca cerró la boca y bajó los brazos, avergonzada. La música de la radio era buena, divertida y pegajosa. Leo cantaba en un idioma inexistente mientras se movía, demasiado perdido en su mundo para notar cualquier cos