Bianca tragó y apoyó su espalda en el asiento, su cabeza girada hacia la derecha con vista fija en el perfil del pelinegro. Un sentimiento de amargura bajaba por su garganta y se revolvía en su estómago. Estaba aterrorizada. Bianca sentía que podía tocar el cielo cuando estaba al lado de Liam, así de fácil, así de rápido, pero al mismo tiempo sabía que podía terminar realmente dañada. Tener que contar su vida, darse a conocer, era algo que le causaba un gran pánico, aunque Liam parecía genuinam