—¿Lisa?
Ella estaba tan perdida en sus pensamientos que la profunda voz de Julián la sobresaltó. Alzó la mirada hacia
él, abriendo más los ojos y casi sin aliento.
—¿S...sí?
Él cruzó los brazos.
—Quisiera... espero que hayas disfrutado de la cena.
Ella asintió con la cabeza, incapaz de apartar la mirada.
—Todo ha estado muy bien.
Él siguió mirándola a los ojos. ¿O le miraba los labios? Lisa comenzó a temblar. No se le ocurría nada que decir. Aquella implacable mirada hizo que el corazón le p