Mundo ficciónIniciar sesión—Mi pequeña… No sabes como quería hacer esto el día que nos vimos en casa de Piero. —La voz de Catalina se quiebra y sin perder más tiempo, besa mi mejilla para después envolverme entre sus brazos.
Cierro los ojos y apoyo mi rostro sobre su hombro, mis brazos corresponden el gesto. Su piel huele a rosas y su cabello es suave.
—Mi pequeña, todo estará bien. —Acaricia mi espalda con ternura.
&md







