Mundo ficciónIniciar sesión—Cariño, cámbiate el uniforme ya vamos a comer. —Le sonrío a Misha y de nuevo me parte el corazón verla así de triste.
Cierra sus cuadernos, los quita de la mesa y los deja sobre el sillón. Sus pequeños pies la llevan desganada hacia las escaleras; su sonrisa ha desaparecido y su actitud cabizbaja arde en mi pecho. Me dan tantas ganas de buscar a Nikolai y golpearlo; podrá sacarme de mis casillas, pero que con mi hija no se meta.
—Se fue a comer con ella —digo la información s







