Mientras tanto, Valentín y Sophie se reunían con su hermana y con Lestat. Sophie estaba desesperada por la desaparición de su pequeña hija, pero Valentín le impedía ir a buscarla.
—¿Por qué no me dejas ir a buscar a mi pequeña? Ella está allá afuera con un maldito maniático. ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?— Sophie lo enfrentaba con toda su ira; desde que había nacido su hija, estaba consumida en un mar de nerviosismo y angustia.
—Mi amor, no estoy tranquilo, pero conozco a la perfección a Bre