Al día siguiente y como si fueran una pareja de enamorados, Elian amaneció al lado de Sophie y dulcemente la despertó con un beso en la mejilla.
—Buenos días ¿Cómo está la madre de mi cachorro?— enseguida le acaricio su vientre, Sophie apenas tragó saliva nerviosa.
—Buenos días, cariño muy bien, no podría estar mejor si no es a tu lado.
—Hoy mismo vamos a anunciar nuestro compromiso ante las grandes manadas de Charleston, quiero que todos se enteren de que me voy a casar contigo y que vas a ser