LAURA
No lo soporté más.
Lo empujé con fuerza hasta que su espalda chocó contra la pared.
Su mirada se oscureció con deseo.
—¿Quieres jugar, princesa? —ronroneó.
—Quiero ganarte.
Me lancé sobre él.
Mis labios devoraron los suyos con hambre, mis manos arrancaron su camisa sin paciencia. Su risa se perdió en mi boca antes de atraparme por las caderas y levantarme con facilidad.
—Tú no ganas contra mí —gruñó, llevándome a la mesa de la cocina.
Me dejó caer sobre ella con un golpe seco, separándome