LAURA
Me quedé ahí, debatiéndome entre arrancar el auto o enfrentar lo que sabía que venía. Pero Bryan me vio. Se despidió de su grupo y caminó decidido hacia mí. Sin decir nada, abrió la puerta del copiloto y se subió.
Arranqué el auto y nos alejamos.
—¿No vendrás a clases? —preguntó, cruzándose de brazos.
—Apenas he llegado, estoy cansada.
—¿Por qué no me llamaste?
—Me quedé sin batería. No llevé cargador.
Bryan soltó una risa seca.
—Parece una buena excusa.
—No es una excusa, Bryan.
Él me mi