LAURA
Cuando abrí los ojos, la habitación se sentía extrañamente fría, mi cabeza pesaba, y el recuerdo de las palabras de Celina golpeó mi mente como una bofetada. "Video y fotos". El horror volvió de golpe.
Al girar la cabeza, vi a Martín sentado junto a mi cama. Su mirada estaba cargada de preocupación, sus manos entrelazadas como si hubiera pasado horas así, observándome. Celina también estaba allí, de pie cerca de la puerta, mordiéndose el labio con nerviosismo.
—Celina… déjanos solos —murm