LAURA
Su drama exagerado me desesperó. Me voltee y comencé a caminar, dejando su enojo atrás. Pero Martin no me dejó ir tan fácilmente. Me siguió, con su voz repleta de reproche.
—¿Cómo puedes permitir que se te acerque después de lo que te hizo? ¿Cómo puedes siquiera hablarle?
Me detuve de golpe. La rabia me recorrió el cuerpo como un fuego incontrolable. Me giré y lo miré directamente a los ojos, con la voz temblorosa de indignación.
—¿Y tú? —dije, con la respiración agitada. —Tú también me l