LAURA
Habían pasado semanas desde la última vez que hablé con mi padre sobre Bryan. Esta vez, no podía evitar sentir que la conversación sería diferente.
Mi padre me había citado en su estudio, un lugar que siempre había sido testigo de nuestras charlas más importantes. Al entrar, lo encontré sentado detrás de su escritorio, con una expresión seria pero comprensiva.
—Siéntate, Laura —dijo, señalando la silla frente a él.
Obedecí, sintiendo cómo mis manos se entrelazaban nerviosamente sobre mi r