RAMIRO
Han pasado cuatro meses más. Cuatro meses de silencio, de miedo, de incertidumbre. Aunque aún no encontramos a Laura, cada día que pasa siento que me ahogo más en esta mentira. Celina me lo dice sin rodeos: cobarde. Y quizás tenga razón. Pero no entiende lo que está en juego, lo que puedo perder si abro la boca.
Martín no se ha detenido. Además de las fotos, ahora llegan amenazas. No son simples advertencias, son órdenes disfrazadas. Quiere información, detalles sobre mi familia, sobre l