Capítulo 74

Los invitados no comprendían más allá de que una joven no iba vestida de acuerdo a la elegante ocasión y que su maleta era de un color demasiado psicodélico. Todo fue mucho más confuso cuando Emery empezó a llorar y a desesperarse por bajar de la silla donde se encontraba asegurado sin parar de repetir:

—¡Mami! ¡Mami!

Lea intentó ayudarlo, pero no tenía la fuerza necesaria para presionar los botones de seguridad.

»Papi, papi, es mami, ¡Jo, es mami!

Joanne miró de pies a cabeza a la mujer que r
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