De nuevo en la sala, frente a uno de sus trabajadores. Axel luchaba internamente con la decisión de tomar el fármaco o no.
―¿Algún otro pedido, señor? ―El hombre de tez morena clara se acomodó rígido en el sofá.
―Tú le dijiste a mi padre sobre la medicación ―lo acusó.
El hombre se apresuró a negar con la cabeza.
―Jamás lo traicionaría —le juró con labios tensos.
―Más te vale. Sírveme una copa de vodka, Leonardo.
El trabajador fue hasta la licorera e hizo lo que Bianchi le pidió.
El rubio, c