ADELAIDA:
—Yo me infiltraré con los guardias de la capital, nadie podrá encontrarme, soy buena infiltrándome.
Dice Marla cuándo vamos en el carruaje, luego de haber comprado casi media tienda.
—Eso sería peligroso Marla, no quiero exponerte.
Le digo preocupada y ella niega.
—Me gusta el peligro bebé.
Me guiña un ojo y yo sonrío.
—No tienes remedio.
Murmuro y Marla solo ríe.
—Yo estaré como su señorita principal, usted no puede estar sola en un lugar lleno de víboras.
Dice Lili y Marla la respal