ADELAIDA:
Despierto y observo al lobito bien dormido, así que me dedico a admirar su hermoso rostro varonil hasta que abre sus hermosos ojos.
—Buenos días.
Murmuro con la voz ronca y este sonríe volviendo a cerrar los ojos mientras coloca su rostro en el hueco de mi cuello.
—Buenos días hermosa ¿Lista para parir?
Me pregunta y suspiro haciendo un puchero.
—No estoy lista, pero debemos de llegar con tiempo a nuestra manada.
Murmuro y él sube su rostro inmediatamente para mirarme con una sonrisa.