ADELAIDA:
Salgo de la habitación algo enojada por las palabras de Raizel y observo el lugar con atención.
Es una posada muy cómoda y tranquila con algunos árboles alrededor.
Salgo afuera y hay varios hombres trabajando y mujeres ocupadas en sus deberes.
—¿Busca algo señorita?
Un joven se acerca a mí con una sonrisa mientras hace una leve reverencia con la cabeza.
—Solo observo el lugar… Mi lord.
Digo con una sonrisa algo incómoda, pero al parecer el joven no se da cuenta por qué sonríe más ampl