ADELAIDA:
El suave toque de la puerta me hace abrir los ojos y me incorporo de inmediato.
—¿Quién?
—Soy yo señorita.
Escucho la voz de Lili y me levanto de inmediato y me dirijo a la puerta para abrirla.
—¡Lili!
Menciono su nombre emocionada mientras la estrecho entre mis brazos.
Me separo de ella por unos instantes y la miro de arriba abajo buscando algún indicio de que no esté herida.
—¿Estás bien? ¿No estás herida?
Le pregunto y ella niega con media sonrisa.
—Estoy bien señorita ¿Y usted? ¿S