ADELAIDA:
Permanezco sentada encima de la cama con la vista fija en la pared mientras Raizel no despega la mirada de mí.
Mi cabeza se llena de miles de pensamientos y lamentablemente ninguno puede ser respondido.
—La verdad es que me estás asustando Adelaida… ¿Puedes al menos mirarme? O ¿Hablar conmigo?
Escucho su voz, pero no le presto la más mínima atención.
De pronto mi cerebro hace click y lo miro con los ojos entrecerrados.
—¿Dónde está Lili?
—¿Quién es Lili?
Pregunta confundido.
—Es mi si