Albert y Leonor volvieron a la mansión Vicent.
—¿A dónde vas?
—Debo ir a enfrentar a Kevin, debo hablar con él.
—¡No quiero que vayas solo! ¿Y si lo que dijo esa mujer es real? Entonces él es peligroso.
—Estaré bien, cariño, lo prometo.
Leonor se abrazó a Albert, y tuvo el mismo miedo de antes.
—Dime, Albert, ¿Me amas? ¿O solo estás a mi lado por nuestro bebé? —Albert la miró con ojos incrédulos—. Sí es por el bebé, no tienes que fingir amor, porque, yo nunca te pediré nada para mí, solo p