Las gemelas salieron de los juegos, y corrieron con papá y mamá.
Marina y Victoria iban saliendo del baño. Victoria ya estaba más tranquila después de su gran decepción, aunque ver a Russell le seguía doliendo en el corazón.
—¡Mami, papi, vengan! —exclamaron las pequeñas, tomando sus manos y llevándolas con ellos.
Victoria los vio salir del salón de fiestas, y luego fue con ellos, entonces Russell y sus hijos los siguieron.
Mario y Mariano detuvieron a Danna, apartándola de su papá.
—Danna,