Victoria caminó por el salón, buscaba a su jefe Russel Hesmer, debía ver si se le ofrecía algo, o tal vez, también podría irse.
—¿Estás un poco perdida? Puedes usarme como tu brújula —ese joven era el mismo con él que ella bailó antes.
Victoria sonrió un poco ruborizada ante sus palabras, aunque era un chico muy apuesto, ella no tenía ojos para ver a nadie que no fuera el dueño de su corazón.
—Estaba buscando a mi jefe.
—¿Por qué? ¿No es aburrido trabajar en este evento? Podrías estar bailando c