Marina sonrió al ver a Demetrius.
—¿Por qué estás aquí?
—¿Por qué? Amor, soy un millonario, claro que debía estar aquí, además, soy tan generoso.
Él recorrió su figura con deseo
—¡Oh, te ves tan hermosa, solo quiero quitarte ese vestido…! —dijo con una mirada traviesa.
Ella el miró con ojos pequeños, como si fuera capaz de escudriñarlo.
—¿Sabes? No te creo que tu presencia sea casual, cuando te lo dije está mañana, seguro planeaste en venir.
Él sonrió.
—¿Crees que te amo con tanta locura