Marina volvió a casa, al llegar, los empleados le ayudaron a subir sus maletas a la recámara, Marina nunca se sintió que era tan apoyada.
Al entrar, encontró a Demetrius ahí.
—¿No se supone que estarías en la oficina?
Él sonrió al verla, negó.
—La empresa no es lo mismo sin ti, Marina, ¿Cuándo volverás?
—Nunca —sentenció
Él la miró impactado de sus palabras.
—¿Qué has dicho? —exclamó enojado.
—Lo que oyes, Demetrius, no volveré a estar bajo tu yugo, eso se acabó, conseguiré mi propio tra