Demetrius detuvo el beso, miró a los ojos de Marina, aún sus miradas estaban ardiendo de deseo.
—¿Qué haces aquí, Marina?
Ella miró atrás, pero esos hombres ya no estaban ahí.
—Yo… ¡Estaba siendo perseguida!
Él arrugó el ceño.
—¿Perseguida? ¿Por quién? —exclamó con ojos severos
Marina hundió la mirada, pensó en decirle todo, y tuvo miedo.
—No lo sé…
Demetrius la miró con intriga.
—¿Acaso es un pretexto para estar cerca de mí?
Ella le miró incrédula.
—¿Qué? ¡Oh, claro, porque estoy mue